Quien no ha tenido un amigo Karateka? De esos que cada vez que aprenden un movimiento nuevo o aumentan su elongación te piden que te quedes quieto para tirarte un par de patadas a medio centímetro de la cara para demostrar su capacidad. O los que te dicen subí la mano que te tiro unos golpes altos, y lo hacen por mas de una hora sin parar.
“Mira, mira… pateo re alto, mira”
Como si por ser nuestro amigo estuviera máas calificado para patearnos a medio centímetro y no pegarnos. Por qué deberíamos confiar tanto? Así de mucho vale la amistad que debemos arriesgar nuestros rasgos originarios?
Peor aun eran esos karatekas de barrio de hace unas décadas, esos que miraban las películas de Van Dan o Norris y después se pasaban la tarde intentando hacer los mismos movimientos. Esos que se construían las armas de las películas de forma casera y después se volaban los dientes.
¿Realmente vale la pena tener un amigo karateka? Otra de las tantas interrogantes que existen en el mundo loco de nuestros días.
cogiendo la realidad bien desprevenida...
sábado, 31 de enero de 2009
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jajaja, la verdad nunca lo habia pensado, tengo un amigo "karateca" y la verdad es bastante molesto xD
ResponderEliminarA veces me encantaria sorprender a mi vida mas a menudo, sino la pobre se aburre :)
Saludos!